Las exposiciones universales son para la ciudad donde se hacen algo así como un sarpullido de verano.
El portero me decía el otro día, refiriéndose a
Zaragoza 2008: "Las exposiciones son buenas para la ciudad, pero muy malas para los ciudadanos".
Excelente conclusión.
Malas para los ciudadanos porque alteran su vida diaria con obras, atascos, desvíos, nuevas legislaciones etc.
También porque afectan a su economía: se encarecen el suelo urbano y los inmuebles, también los precios de la hostelería, etc.
¿Buenas para la ciudad?, ¿Se supone que es bueno desarrollar más la urbe?.
Algunos urbanistas disienten de ello. Creen por el contrario que en todos los casos de ciudades de más de 600.000 hab. sería mejor descentralizar, crear nuevos polos de atracción o ciudades periféricas autónomas en lugar de seguir densificando el centro.
Otros urbanistas, ecologistas, se oponen radicalmente a la urbanización de más áreas rurales. aunque para ello tengan que enlatar en espacios cada vez más neuróticos a los habitantes de la urbe.
Tengan razón los unos o los otros lo cierto es que gana la inercia.
Al final se hara lo de siempre.
Toda exposición universal despierta unas expectativas desmesuradas durante el largo tiempo de preparación, cuando llega al fin, se acaba en pocos días y después queda como un vacío, el desengaño, la ciudad inflada y hueca que tardará algunos años en dejar de ser una extraña para sus habitantes.