
Las viviendas adosadas, que en España llaman adosados (mi tía los llamaba adobados) son una verdadera casa de pesadilla.
Quiero dejar claro que mi odio se circunscribe a los adosados españoles y no a la tipología de viviendas en fila o viviendas en hilera dentro de la cual se pueden hacer interesantes espacios como los incluidos en este artículo diseñados por Mies.
Y tampoco es que adore los adosados de Mies, pero ciertamente tienen importantes ventajas sobre la tipología española.
En primer lugar permítanme dudar de la cordura del que compra uno de estos ejemplos de incompetencia urbanística y arquitectónica y se queda pagando durante un montón de años el sueldo completo de un ejecutivo o dos sueldos integros de un trabajador para tener el dudoso privilegio de habitar uno de estos adefesios.
- La circulación interna es una locura hay que subir y bajar cuatro plantas de escaleras. Y ocupa un 15 a 30% de las plantas 5 a 20% menos superficie útil que en una vivienda normal.
- La acústica es mucho peor que en un edificio de apartamentos. Se amplifican los ruidos de los vecinos.
- La climatización es más cara.
- Los espacios son inconexos y su excesiva compartimentazión conlleva la reducción del área útil.
- Una parte de la vivienda es semienterrada (lo que llaman bodega) que supuestamente el usuario decorará a su gusto es en realidad un área arquitectónica y constructivamente indefinida, que al promotor le sale muy barata de acabados, pero muy cara al hacerla enterrada obligado por absurdas ordenanzas urbanísticas (si la entierran no se la computan como área de construcción).
- Las áreas verdes son simbólicas ya que toda la montruosa vivienda apenas tiene un terreno (que curiosamente llaman solar) de 30 m² sin ninguna privacidad.
- Por fín las terrazas también sin mucha privacidad y que están vinculadas a una sola habitación de la vivienda.
- Usualmente la forma y aprovechamiento del terreno tan intensivamente cubierto, obliga a una orientaciones de fachadas caprichosas que nada tienen que ver con la optimización solar, la acústica o las visuales.
- En los planos de promoción la urbanización parece una ciudad jardín. Nada más falso los ruidos del espacio interno observado por todos, son también oidos por todos.